En pediatría, en geriatría y sobre todo cuando hay que sacar sangre de una vena pequeña, la aguja mariposa suele ser la primera opción. La llaman palomilla, aguja epicraneal o scalp vein, y lo que la distingue es sencillo: dos aletas de plástico para sujetarla con precisión y un tubo flexible que evita que se salga al menor movimiento. Vamos a ver los calibres y sus colores, en qué se diferencia de un catéter, cómo se coloca y qué conviene mirar cuando se compra por volumen.
¿Qué es exactamente una aguja mariposa?
Es un set de venopunción pequeño: una aguja de acero corta, dos aletas de plástico que sirven de agarre y de punto donde fijarla con cinta, un tramo de tubo flexible y, al final, un conector Luer para enchufar la jeringa, el tubo de vacío o la línea de suero. El nombre "mariposa" viene precisamente de esas dos alas.
Se usa para extraer sangre y para infusiones cortas o alguna dosis puntual, y donde mejor funciona es en las venas complicadas: el dorso de la mano, la muñeca y, en niños pequeños, el cuero cabelludo. Eso sí, dentro de la vena queda la aguja metálica, no una cánula de plástico, así que está pensada para accesos breves. Para una terapia que va a durar horas se pincha un catéter.
Los calibres y sus colores
Igual que el resto de agujas y catéteres, la mariposa se identifica por su calibre (gauge), y a cada calibre le corresponde un color. Cuanto más alto el número, más fina es la aguja.
| Calibre | Color | Uso habitual |
|---|---|---|
| 21G | Verde | Sacar sangre en adultos con buena vena |
| 23G | Azul | El más usado: pediatría y venas medianas |
| 25G | Naranja | Niños, neonatos, venas finas |
| 27G | Gris | Neonatología, venas muy pequeñas |
El azul de 23G es el que más rota, porque sirve para casi todo. Para sacar sangre conviene no bajar de 25G: una aguja demasiado fina puede romper glóbulos rojos (lo que se llama hemólisis) y echar a perder la muestra del laboratorio. Si te lías con los calibres, en la tabla de gauge de agujas y catéteres está el detalle completo.
¿Mariposa o catéter? Depende de cuánto dure el acceso
La diferencia de fondo es qué queda dentro de la vena. La mariposa deja la aguja metálica; el catéter deja una cánula flexible de plástico. De ahí se deduce casi todo lo demás.
Si el paciente se va a mover o el acceso tiene que aguantar horas o días, una hidratación o unos antibióticos por vía, el catéter es lo correcto, porque la cánula blanda no perfora la vena con el movimiento. La mariposa brilla en el caso contrario: cuando solo necesitas pinchar un momento, una extracción, una dosis única o una vena difícil en un niño. Y cuando ese acceso hay que dejarlo abierto, se cierra con un conector sin aguja y, si conviene separar la vía del paciente, se le añade una línea de extensión.
Cómo se coloca, paso a paso
No tiene mayor misterio, pero hay detalles que marcan la diferencia:
- Higiene de manos, guantes, torniquete y palpar la vena.
- Desinfectar la piel y dejar que seque.
- Sujetar la mariposa por las dos alas plegadas y pinchar con el bisel hacia arriba, casi tumbado sobre la piel (unos 10–30°).
- En cuanto asoma sangre en el tubo, bajar todavía más el ángulo y avanzar un poco.
- Fijar las alas con cinta y conectar la jeringa, el tubo de vacío o la línea.
- Soltar el torniquete antes de terminar y, al sacar la aguja, activar el seguro para no pincharte.
Los tropiezos suelen ser siempre los mismos: pinchar con demasiado ángulo y atravesar la vena, no fijar bien las alas y que la aguja baile, usar un calibre demasiado fino para sangre, y olvidarse de activar el dispositivo de seguridad al retirar.
Comprar por volumen: en qué fijarse
Si compras para una clínica, un laboratorio o para revender, hay tres cosas que mirar primero. Que venga el rango completo de calibres, del 21G al 27G, con los colores bien marcados, para no quedarte sin la medida pediátrica justo cuando hace falta. Que traiga dispositivo de seguridad, ese mecanismo que tapa la aguja sola al retirarla; hoy es casi obligatorio para cumplir bioseguridad y evitar pinchazos del personal. Y que el tubo tenga una longitud cómoda y un Luer-lock que case con tus jeringas, tubos de vacío y líneas.
Luego están los detalles de calidad que no se ven en la foto: una aguja siliconada y con buen bisel duele menos, algo que se nota en niños; el material sin látex ni DEHP; y, para registro y licitaciones, el certificado CE / ISO 13485 con trazabilidad de lote.
Nosotros las fabricamos en todo el rango de calibres, con seguro y sin él, y enviamos muestras para que las pruebes antes de pedir en firme. Si quieres, escríbenos por WhatsApp con las referencias y te pasamos precio.
Preguntas Frecuentes
¿Qué calibre de aguja mariposa se usa para sacar sangre?
Para extracción de sangre en adultos se usa habitualmente 21G (verde) o 23G (azul). No conviene pasar de 25G porque un calibre demasiado fino puede hemolizar la muestra (romper glóbulos rojos) y alterar el resultado del laboratorio. En pediatría y neonatos se usan 23G–27G según el tamaño de la vena.
¿Cuál es la diferencia entre una aguja mariposa y un catéter IV?
La mariposa deja una aguja metálica dentro de la vena y sirve para accesos cortos (extracción de sangre, una dosis puntual). El catéter IV deja una cánula flexible de plástico y es el indicado para terapia intravenosa prolongada, porque tolera mejor el movimiento del paciente sin desplazarse ni infiltrar.
¿Por qué se prefiere la aguja mariposa en pediatría y geriatría?
Porque las alas permiten un agarre fino y una fijación segura, y el tubo flexible reduce el desplazamiento en venas pequeñas y frágiles. Esto facilita la punción en niños y adultos mayores, donde un acceso recto rígido es más difícil de controlar.
¿Las agujas mariposa traen dispositivo de seguridad?
Hay versiones con y sin dispositivo de seguridad. El mecanismo de seguridad cubre la aguja automáticamente tras el uso para reducir el pinchazo accidental del personal y cumplir las normas de bioseguridad. Recomendamos la versión con seguridad para entornos hospitalarios.
